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Energía de la Biomasa: Repoblación del Quercus pyrenaica

13 octubre 2008

La energía de la Biomasa, es quizá una de las más desconocidas de las EERR. Sin embargo está claro que es también la de más futuro. La tenemos a nuestro alrededor, muy cerca de nuestros pueblos y ciudades. Una de las labores más beneficiosas contra el cambio climático y el CO2, es la siembra y plantación de especies forestales. Con la deforestación a causa de los incendios forestales y la sequía, nos quedan cada vez menos bosques, y éstos adquirirán con los años cada vez más valor, sobre todo por su biomasa y porque conservan el agua y el suelo fértil. Se debe repoblar con especies autóctonas, ya que éstas están adaptadas al medio ambiente que les rodea. Una especie muy común en la Península Ibérica es el Roble. Decían hace ya mucho tiempo que hay que pensar globalmente y actuar localmente. ¡Hagámoslo! ¿Cómo? Pues ayudando a la naturaleza, es decir, repoblando.

Esto es una breve guía para que cualquier persona pueda repoblar el monte.

Repoblación del Quercus pyrenaica:

Repoblación significa volver a poblar, devolver a una zona los árboles que allí existieron y desaparecieron por intervención humana. Las bellotas son el fruto de las Quercíneas (Alcornoque, Encina, Roble, Quejigo y Coscoja), todas Quercus. La recogida de bellotas debe hacerse en octubre en el caso del Roble. Es conveniente escoger los árboles más frondosos, sanos y no demasiado viejos, que estén cercanos al punto geográfico de siembra, para una mejor adaptación genética, igualmente a factores climáticos y de suelo.

Las bellotas a recolectar son las que se han caído al suelo, desechando las verdes (caídas prematuramente por el viento), secas, arrugadas o con agujeros, procurando tomar sólo las de color marrón, suficientemente maduras y lisas (síntoma de salud y madurez), gordas (a mayor tamaño de bellota, corresponde mayor tamaño de la futura planta), que garantizarán óptimos resultados.

Antes de la siembra es aconsejable hidratar las bellotas, sobre todo en la mitad sur peninsular, poniéndolas en remojo 48 horas, para estimular el crecimiento del embrión. Además, podemos hacer una criba, vertiéndolas en un recipiente con agua y eliminando las que flotan.

Quercus pyrenaica

La fecha idónea para la siembra en la mitad sur ibérica es diciembre, aunque en el norte se puede sembrar incluso hasta la primera semana de febrero. Cuanto antes se realice la siembra, más frescas estarán las semillas y más pronto empezarán a germinar, con mayores posibilidades de alcanzar suficiente profundidad para arraigar y sobrevivir cuando llegue el verano. El lugar para sembrar será el adecuado para el Roble, éstos necesitan suelos ácidos y una cierta altitud (a partir de 900 metros sobre el nivel del mar, en el caso del Quercus pyrenaica), con precipitaciones moderadas, mientras que las encinas (Quercus ilex) crecen en todo tipo de suelos y climas más áridos. Lo mejor es saber a ciencia cierta qué árboles viven o vivieron en la zona, determinando restos de vegetación o consultando a expertos y ancianos del lugar, de forma que el objetivo fundamental sea restaurar el medio natural primitivo.

La técnica a seguir para la siembra en el campo es sencilla. Pero antes que nada, hay que asegurarse de que el ganado no va a entrar en la finca repoblada (pues ovejas, cabras, vacas o cerdos no dejarán una sola planta), hasta que por los menos los robles alcancen una edad de 4 o 5 años, según el terreno en que tendrán un desarrollo mínimo para estar a salvo. Con una azada o un apero similar se harán hoyos de unos 20 cm de profundidad, en cada uno de los cuales se depositan 3 o 4 bellotas (ya que siempre se estropea alguna) en posición horizontal, a unos 5 cm de la superficie del suelo, dejando tierra suelta debajo y apartando las posibles piedras, facilitando así la penetración de la raicilla, en su crecimiento hacia abajo. No es conveniente enterrarla a más de 5 cm, ya que el débil tallo que surge de la bellota tendría dificultades para emerger a la superficie.

La densidad de plantación, suele estar en torno a las 400 plantas por hectárea, para lo cual los hoyos estarán a 5 metros de separación.

En muchas zonas, las bellotas son desenterradas y comidas frecuentemente por algunos animales, especialmente jabalíes y roedores, en cuyo caso se han ensayado técnicas que intentan evitarlos: repelentes químicos, siembra en dos niveles estratificados… etc. que no suelen dar siempre buen resultado, optando como medida más eficaz en el caso de una repoblación amplia, por sembrar plantones de 1 o 2 años, sembrados en macetitas o bolsas de plástico, que pueden obtenerse en distintos viveros forestales. Para plantarlos, el sistema es análogo al de las bellotas, practicando un hoyo mayor que el tamaño del envase, sacando con cuidado la raíz con todo el cepellón de tierra, procurando que no se desprenda. Una vez que se ha comprimido la tierra alrededor del plantón conviene regarlo. Si colocamos piedras rodeando la pequeña planta, la protegeremos de la erosión, reduciremos la evaporación del agua y se condensará en ella el rocío y las nieblas, aportando mayor humedad.

¿Cómo hacer un vivero forestal casero?

Los envases utilizados por los viveros profesionales son tubitos rígidos o bolsitas de plástico alargadas, de unos 8-15 cm por 25-40 cm. Las bellotas al germinar, desarrollan una raíz pivotante muy larga, ya que tienen que profundizar lo máximo para encontrar agua antes de la sequía del verano. En los viveros no es viable utilizar envases muy profundos, por lo que la raíz alcanzará un menor desarrollo que en el campo, enroscándose al llegar al fondo del envase o inhibiendo su crecimiento.

Para hacer un vivero forestal casero, no hace falta disponer de recipientes especiales, sirviendo cualquier envase alargado. Sirven botellas de plástico para leche u otros como el tetrabrick, incluso latas cilíndricas de conservas. No hay que olvidar hacer varios agujeros en el fondo para que el agua drene al regar. La tierra se recogerá, a ser posible, del lugar donde vayamos a repoblar, mezclada con arena y algo de estiércol o tierra de humus. Las bellotas se sembrarán en los envases, depositando 2 o 3 en cada uno, igual que se ha descrito para el campo.

A los dos meses de la siembra, dependiendo de la zona, comenzarán a surgir los pequeños brotes. Entonces precisarán cuidados especiales, como suficiente luz, sombra en verano, un riego cada cierto tiempo, sobre todo en verano y protección contra las heladas en invierno. El transplante debe hacerse al año siguiente, entre diciembre y marzo. Los plantones tendrán en general de 20 a 50 cm de altura.

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